¿Trabajar por dinero?

En un contexto tecnológico donde la IA ya puede realizar los trabajos intelectuales (y en algún momento también los físicos), el valor del trabajo intelectual no aumenta, por el contrario, disminuye a casi 0. Cuando la dificultad por adquirir algo desaparece, su valor es mínimo.
La proliferación de IAs que ya responden con coherencia temas especializados, que antes requerían haber sido estudiados al menos unos cuantos meses o años, ha generado una disminución en el esfuerzo por adquirir el conocimiento. Y dentro de muy poco bajará también el valor de implementarlo. Si tu profesión vale por lo que sabes… dentro de poco valdrá muy poco.
El mayor temor que he escuchado, desde que empecé a trabajar con IA en el año 2000, siempre ha sido la “pérdida de trabajos”. Lo que nunca nadie sospechó y no alcanzó a calcular era que si aparece una nueva tecnología, los primeros en apropiarse no serán los intelectuales, serán: los avariciosos, los perezosos y los delincuentes. Y detrás de ellos, los vendedores de aguas milagrosas para todas las enfermedades.
¿Cómo sostener una sociedad económicamente cuando el valor intelectual especializado y el trabajo técnico profesional a perdido su valor, a causa de su fácil acceso y disposición?
Tengo varias soluciones en la manga. Muchas de ellas para nada populares y sobre las cuales voy a escribir varias novelas distópicas de ciencia ficción. Además, en medio del radicalismo social que siempre ha acompañado a la humanidad, literalmente son inviables de implementar.
Pero hay una solución. Una que he madurado con los años, pues he venido trabajando en ella desde los años 90s. Pero como siempre, me ha tocado esperar que la tecnología me alcanzara para ponerla en práctica. Y la tecnología en mención es el Blockchain.
Lo increíblemente genial que tiene el blockchain es la capacidad de tener todos los registros distribuidos en varios lugares en la nube (es decir, en varios computadores de varios usuarios del sistema). Esto permite mantener un historial imborrable. Lo otro, que lo hace perfecto para mi idea, era la posibilidad de que cada transacción pudiera ser programada de manera que no dependiera de un software central o de un supervisor permanente, para validar su efectividad (Resalto lo siguiente: no me estoy refiriendo a eficiencia).
Con eso en mente, ¿cuál es la idea que puede ayudar en una economía donde el esfuerzo y el conocimiento pierden valor?
Estamos hablando de dinero. Y los únicos que ganan dinero por manejar dinero son los bancos, prestamistas y otros negocios relacionados al manejo de los activos… y todos adquieren ganancia de la misma manera: “una pequeña comisión por cada transacción”.
Para que alguien adquiera una comisión por una transacción debe conocer a ambas partes del negocio: el que vende y el que compra. Hasta aquí la operación es simple. Pero también es la parte más difícil, porque no todos conocemos a todos y no todos conocemos sobre todas las operaciones comerciales de todos. De ahí el éxito de los bancos: ellos se aseguran que guardarán tu dinero y no les importa que negocios hagas ni con quién. Ellos siempre estarán en medio de la transacción y ganarán esa pequeña comisión.
Pero para centralizar eso (me refiero a los bancos), debes tener a alguien con poder social para que te garantice que serás el albacea del dinero y que todos los ciudadanos pasarán por tu ventanilla para cada transacción. Por eso los dineros son respaldados por los gobiernos y manejados por los bancos. Dos entidades centralizadas en las que debemos confiar y las que nos han recalcado una y otra vez que si no trabajamos, ese dinero y ese respaldo desaparecerán, que depende de nuestra profesión, esfuerzo y conocimiento para que siga creciendo y prosperando.
Eso parece sensato y suena muy bien… hasta hoy. ¿Y si nuestro esfuerzo y conocimiento pierden valor? ¿Qué sigue?
Mi idea funciona de la siguiente manera:
- Cada transacción genera una pequeña comisión (sencillo y entendible).
- Esa comisión no se le entrega a una entidad centralizada, si no que se reparte entre varios usuarios del sistema.
El dinero no es infinito, por lo tanto había que acotar entre cuantos usuarios repartir esa pequeña comisión.
El otro problema era decidir a quiénes, de toda la comunidad de usuarios, distribuirles esa comisión?
La solución era muy simple: repartirla a los más cercanos de quién hizo la transacción. La idea nació de un libro de ventas que cayó en mis manos a principios de los 90s: Un vendedor de carros se cansó de trabajar tanto y contrató a otros dos vendedores, prometiéndoles la mitad de su comisión, las ventas se multiplicaron x3 y aún así su esfuerzo era la 1/3 parte del tiempo invertido. El tema es que los vendedores se dieron cuenta de su ejercicio y también hicieron lo mismo. Con lo que no contó nunca es que ellos consiguieron a muchos más vendedores y el flujo de dinero fue mucho mayor del esperado.
Una solución elegante: Una misma comisión repartida en varios niveles. Hasta ese momento yo no sabía que existía un modelo comercial que se llamaba multinivel. Y me pareció perfecto.
Mis primeros ejercicios en el año 1995, fue hacerlo entre 5 personas. Un modelo matemático sencillo y fácil de seguir en un sistema contable de ventas POS. Un software que al cargar cada venta, repartía inmediatamente la comisión de la venta entre 5 personas. ¿A quiénes? Una invitación tras otra de referidos generaba una red escalonada de nuevos clientes. El comprador era, entonces, el ultimo eslabón de una red de referidos. Si él quería comisiones simplemente debía traer a nuevos clientes y así generar su propia red de referidos.
La idea era simple, pero en su momento cometí muchos errores matemáticos que generaron un proceso de desplazamiento hasta el ultimo eslabón para creación de cada transacción. El comercio creció muy bien, pero paulatinamente la codicia de los mismos usuarios generaron transacciones que hicieron colapsar el sistema.
Las fallas:
- Cada nivel tenía un porcentaje diferente de la comisión.
- Era un sistema centralizado, había siempre incertidumbre si se estaban liquidando bien las comisiones.
- Se invertía mucho tiempo en generar los balances a cada uno de los beneficiarios de las comisiones.
- Las ventas colapsaban en determinados días y no había posibilidad de que todos accedieran a los beneficios.
- Comenzaron a aparecer cuentas fantasmas, solo para obtener la comisión más alta (codicia de algunos usuarios) y generó vacíos en la red que nunca volvieron a comprar.
Pero todas esas fallas pueden quedar solventadas en un sistema descentralizado, que ejecute las transacciones independientemente de quién sea el comercio, de qué tipo de transacción sea y que las comisiones sean igual para todos los beneficiarios. ¿Cómo lograr todo eso? Respuesta corta: El Blockchain.
Desde el 2000 ya me imaginaba que el problema social frente a la IA, sería el acceso a una solución económica que pudiera ayudar a la sociedad, a continuar teniendo ingresos, y en este caso: ingresos pasivos.
De todo lo anterior es que nació la idea de “NetU21” que simplemente significa: Net for U of 21 (Red para tí de 21). Un token descentralizado en donde cada transacción genera una comisión del 0.5% y es dividida en partes iguales a 21 beneficiarios de la red. Cada comisión llega directamente a la billetera de cada beneficiario en el momento mismo de cada transacción.
La IA hará que el el conocimiento y el esfuerzo pierdan valor. Eso ya se está viendo.
Sólo queda recurrir a un modelo en donde podamos seguir sosteniendo nuestra economía con alguna forma de ingreso. No es para hacernos ricos, es solo para tener una nueva alternativa económica.
